Max Ernst, L'Ange du foyer ou Le Triomphe du surréalisme. 1937. Oil on canvas. 114 x 146 cm. Private collection.
Desde la ventana se ven las encías,
rosadas, moradas, mojadas, y los dientes
que se salen de las bocas y nos sitian.
Unas rondas de dientes amarillos,
los leones llegan hasta aquí.
Bajo la hortensia se ensucian las panzas.
Bajo la rosa se hacen transparentes.
Nos miran desde un trueno de sus ojos,
cuando los dientes les estallan de ansiedad.
En sus melenas radiantes agoniza la hermosura
de comernos crudos.
Ya entran.
Salvamos las lámparas de aceite,
las urnas inermes desnudas, los rollos
con nuestros primeros nombres,
y los mapas estelares. Nos ponemos togas blancas.
Los dientes hacen chispas contra los huesos,
agua contra la carne que suena
a enagua desgarrada. Ensucian el agua
con lenguas que están y no están.
Entre las fauces va el niño, que llora
miel y perlas de granada, cuando se lo llevan.
Como en un ensayo, uno y otro
y una y otra vez
se lo comen pacientemente.
Como en un ensayo, vuelve el niño
a decir: -Son los leones, ya están aquí.
Siempre están aquí.
Newark, DE, 27 de junio de 2008.
copyright Myriam Toker, 2008



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