Max Ernst, The Robing of the Bride. Oil on canvas. 130 x 96 cm. 1940. Peggy Guggenheim Collection, Venice, Italy.
La peonía se desgarra de dolor, se crispa contenta, sagrada.
Cae la carga en capullo de mermelada, las hormigas la limpian con eficiencia pero sin amor.
Es una niña, que iba a ser rubia de seda, buena de iris, clara lechosa. El hermano gato se la come, los cartílagos crujen en la serenidad de la boca fraterna.
Bajo tierra, el ángel se quiere arrancar el corazón que no encuentra: sólo es un guardián invisible, pero puede cantar con voz fragrante todo el horror de aquel portento sangriento.
Vienen las mujeres de negro, los hombres de negro, vienen con las cruces tejidas de plata de antaño de siempre de muerte, vienen con los humos incensarios y espantan a las hormigas. El gato y el ángel por primera vez se juntan en un silencio redondo que los momifica. Al ver la corona se quedan ciegos.
La corona es un eclipse mandado a fraguar para la mártir peonía. Le rezan sin mirarla, no ven que bajo el fuego de diamante la peonía es ceniza, sin estremecimiento ni reflejo, ceniza.
Newark, DE, 30 de junio de 2008
copyright Myriam Toker, 2008



No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Te invito a dejar un comentario