Imagen: Francesco Stelluti , Melissographia, 1625. Size 24x18
Zumba febril y alocado
En pos de aquella poción,
que es entero y es fracción
de futuro y de pasado,
y roban en la succión
aquél oro raro y viejo,
y preparan ese añejo
licor, en sus propios vientres,
llevándose para siempre
su botín hacia lo lejos.
Y se llena el colmenar
De oro líquido, ambarino,
Cada celdilla un destino
Donde se logra apresar
El más precioso manjar
Que hay en la Naturaleza,
Cocinado con rareza
Sin fuego ni condimento;
Sabroso y dulce portento
Del reino de las abejas.
Todo el trajín, encantada,
Entre inocente y curiosa,
De cada abeja industriosa
Ve la Reina de las Hadas,
Y ve cómo cada cosa
Se transforma, en la colmena,
En otra, más rica y buena;
Antes frágil, antes breve,
Cuando la abeja lo bebe
Le otorga una vida nueva.
Le gusta mirar aquéllo
Porque se ve reflejada,
Pues la Reina de las Hadas
Sabe que todo lo bello
Se colecta, antes que nada,
En tierra de Fantasía,
Y la miel y la ambrosía
Que ella logra, al fin, crear,
Ha en el alma colmenar,
Y es su industria la poesía.
La Reinita de las Hadas, XXIV. 20 de julio de 2000.
copyright Myriam Toker, 2001



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