Yo adoro a todos los Santos,
y les tengo devoción;
comentar no es mi afición,
y es lo discreto mi encanto.
Las gentes que no hacen, hablan
y en el hablar hacen daño,
así se cuentan engaños
que empiezan pero no acaban:
sé que chismosa me llaman,
pero no me hacen espanto
cuando me difaman tanto,
ya que con toda esa gente
yo me comporto decente,
yo adoro a todos los Santos.
No negaré que he escuchado
a la chusma alguna vez
deleitarse en el traspié
de alguna que había pecado,
no negaré que habré hablado
en esa u otra ocasión
de alguna baja pasión,
pero exigiendo castigo,
porque a los Santos bendigo
y les tengo devoción
Hablar bien de sí es soberbio,
y eso que pecar podría,
ya que no pasa ni un día
que no sepa un adulterio,
escándalo o caso serio
de crimen o vejación,
pero es más baja la acción
de comentar lo ocurrido,
no hablaré de lo sabido,
comentar no es mi afición.
A mí no me gusta nada
saber que el párroco bebe,
que la vecina se atreve
a ser infiel descarada,
que se casó embarazada
la que casaron de blanco,
yo podría contar tanto,
pero no digo ni pío,
pues me ocupo de lo mío
y es lo discreto mi encanto.
Copyright Myriam Toker
21/11/98



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