Dios hizo al entendimiento,
también hizo a la ignorancia,
a la vejez y a la infancia,
por darnos esparcimiento.
Para poder discernir
fuego y agua, sol y luna,
Dios nos puso, por fortuna,
la facultad de sentir;
para poder decidir
con los sentidos despiertos
cuáles serán los cimientos
de toda nuestra existencia,
para tener esa ciencia,
Dios hizo al entendimiento.
Porque tiene toda cosa
un par igual y contrario,
si hay un cielo hay un calvario,
y tiene espinas la rosa,
la larva y la mariposa,
todo esto tiene importancia
porque muestra en abundancia
que para mayor placer
del disfrute de saber,
también hizo a la ignorancia.
Aunque parezcan diversas
todas son partes de un todo;
son todas un solo modo
aunque se vean dispersas;
son similares o adversas,
pero la misma substancia,
porque vista a la distancia
con que Dios ve nuestra vida,
deja estrechamente unida
a la vejez y a la infancia.
La luz y la oscuridad,
y en el medio los colores,
puso también los sabores
entre hambre y saciedad;
Dios puso la variedad
y puso los elementos
siendo uno solo el portento,
para hacerse más presente,
y así Se hizo Diferente
por darnos esparcimiento.
Copyright Myriam Toker
1998



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