viernes, 14 de noviembre de 2008

Las Décimas de los Evangelios Apócrifos


Al niño Jesús un día

se le dio por maldecir

y lo hizo arrepentir

la paloma que tenía.



Teniendo sólo seis años,

se adelantó en la ishivá

y explicó la kaballah

mejor que un rabino anciano;

ningún misterioso arcano

hubiera que no sabía,

y entonces la judería

vio en El la Divina Mano,

y llamaron Soberano

al niño Jesús un día.


Pero era Jesús un niño,

y como niño jugaba,

y el carácter lo llevaba

no siempre por buen camino;

comenzó a hacer desatinos

con desatino infantil

y empezaron a ocurrir

desastres y desconsuelos,

porque al Rey de los Hebreos

se le dio por maldecir.


Por asustar a un leproso,

mandó volando a un chiquero

la ropa del secadero,

y secó el agua del pozo;

y a un amigo de retozo

lo maldijo hasta morir.

Después lo hizo revivir,

porque San José, enterado,

lo retó con mucho enfado

y lo hizo arrepentir.


Jesús pareció entender

lo que su padre le dijo:

“Prométeme no usar, hijo,

hasta adulto tu poder”:

luego de esto, empezó a hacer

figuras de alfarería,

y una paloma que hacía

lo tentó otra vez al juego;

la sopló y remontó vuelo

la paloma que tenía.


Copyright Myriam Toker

1998

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