Me dicen que me arrepienta
por cazar un bocadillo.
¿Quién no tiene un pecadillo
en el haber de su cuenta?
A mí me lleva el olfato
adonde está lo mejor,
y como buen cazador
hago del ratón buen plato,
porque, llamándome gato,
lo que a mí mejor me sienta
es la presa suculenta;
pero mis amos, asqueados
del banquete así logrado,
me dicen que me arrepienta.
Con piadosos aspavientos
defienden al roedor,
pues no tienen el valor
de aceptar que comen cientos
de sanguíneos alimentos:
vacas, ciervos, cochinillos,
pollos, peces y armadillos
son parte de su intestino,
y me llaman asesino
por cazar un bocadillo.
Matan zorras por deporte,
y no se comen ninguna,
y se gastan la fortuna
corriendo rinocerontes;
no hay nada que les conforte
el hambre de su gatillo;
si tuvieran mis colmillos
no serían tan funestos,
pero, para ser honesto:
¿quién no tiene un pecadillo?
Así, el hombre no perdona
lo que no ve de sí mismo;
no conoce el propio abismo,
ni qué diablo es que lo doma;
y por eso no abandona
su actitud tan desatenta;
lo tortura y lo atormenta
no dar perdón y no amar,
que es lo que más va a extrañar
en el haber de su cuenta.
copyright Myriam Toker 2008




Espectaculares las décimas de este simpático cazador gatuno!!! Si pudieran expresar su pensamiento, no dudarían en usar estas palabras. Muy buen ejemplo de vocera de todo el reino animal.
ResponderBorrarMuchas gracias, Anónimo, espero tu visita pronto.
ResponderBorrarMuy amoroso tu comentario, vamos a ver si seguimos con las décimas. Hasta pronto.