viernes, 14 de noviembre de 2008

Las Décimas del Milagro de la Virgen Madre



De chiquita yo entendí

el milagro de nacer
un niño de una mujer
virgen después de parir.

Cuando era niña cantaba
un villancico inocente,
que hablaba que de repente
un destello se cruzaba
por un cristal que quedaba
sin quebrarse y sin sufrir,
y aunque nacida no fui
una cristiana criatura,
esta metáfora pura
de chiquita yo entendí.

Porque el milagro no espera
para hacerse manifiesto
más que un pesebre modesto
y un retablo de madera,
y de esta extraña manera
se aparece y se hace ver;
lo sabe toda mujer
que alguna vez ha parido
y el milagro ha conocido,
el milagro de nacer.

Sucedió bajo una luz,
y la madre fue María
de un hijo que todavía
está clavado en la cruz;
y fue gracias a Jesús
que tenía por deber
salvar con su padecer
a este mundo condenado
que ya nace perdonado
un niño de una mujer.

Si el cristal queda sin daño
aunque el rayo lo atraviese,
y ha nacido un Rey de Reyes
en la paja de un establo,
es porque siempre está a salvo
lo que Dios ha de elegir,
y así es que pudo ocurrir
que una virgen se preñara,
Madre de Dios que quedara
virgen después de parir.

Copyright Myriam Toker
1998

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