Imagen: Max Ernst, The Phases of the Night. 1946. Oil on canvas. 91.5 x 162.5 cm. Private collection.
La sentí anoche, caminando entre las sábanas del parque.
Vuelve una noche de verano cada tres generaciones de robles.
Se metió en la casa por la boca tonta de una azucarera,
desde la cocina hasta la chimenea dejó un rastro
morado y ceniciento;
se ahumaron los vidrios, los jarrones rompieron a llorar.
En los dormitorios dejaron de palpitar las camas
y los que se despertaron a su paso la miraron
con ojos de estatua,
y los que estaban soñando la vieron
comer oscuridad.
Huyó de los espejos pero se miró
en la piel de fuego frío de las manzanas.
Nos come, dijimos, que nos comía,
cuando salió al patio desnudado de luz
como buscando un hueso, o un tesoro.
Una paloma que la vio revolvió su gris
entre ramas invisibles,
y tuvo voz de ángel que gritara,
mugido final o niño aullando.
Ella no la escuchó, sólo nosotros,
y se dejó arrastrar por las huellas de trébol,
hacia el mar.
Los tréboles pigmeos que marcarán
su camino de regreso
dentro de tres generaciones de robles.
Newark, DE, 27 de junio de 2008.
copyright Myriam Toker, 2008



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